Premio Enrique Padilla

Artículo publicado en el MILSET JOSE - Journal of Science Engagement 2019
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El premio Enrique Padilla se otorga durante la Expociencia Internacional MILSET (ESI) a una delegación que participe en dicha edición y que, a pesar de difíciles condiciones, haya luchado por hacer participar a la mayor cantidad posible de jóvenes.

Este premio ha sido creado en memoria de Enrique Padilla de Argentina.

El Sr. PADILLA abandonó su país natal, Argentina, en 1978 y se mudó a Francia como refugiado político. En 1984, trabajó como oficial de comunicaciones en la Cité des Sciences de París y, en 1985, participó en el TOULOUSE ASSISES. Además, representó a Argentina y participó en un grupo para la preparación de la organización internacional que, en julio de 1987 durante la primera ESI en Quebec, se convertiría en MILSET. Más tarde sería elegido para conformar la Junta Directiva de MILSET.

Estuvo profundamente involucrado en la vida asociativa francesa, tanto que al año siguiente fue uno de los fundadores de Petits Débrouillards de Francia. Paralelamente, trabajó con el Secretariado General de MILSET de la oficina de París y realizó muchas misiones en Europa y América Latina para preparar la ESI 1989 en Brest. Al regresar a Argentina ese mismo año, ocupó cargos ministeriales cortos antes de trabajar en la industria privada. Con el objetivo de estimular la creatividad y desarrollar la solidaridad entre los jóvenes, creó una antena MILSET y la Asociación Argentina de Ciencia Joven, logro que luego se vería reflejado en los vínculos de amistad con las demás naciones. Asimismo, estos jóvenes participaron de la ESI 1991 en Praga.

Dos años más tarde, organizó una gran delegación en Amarillo, Texas, para la ESI 1993 y superó muchas dificultades, como lograr que los vecinos mexicanos ingresaran a una ciudad de Texas. En compañía de Ibrahim El NAIMI, Carole CHARLEBOIS y Jean-Pierre TRILLET, se desempeñó como uno de los responsables de la redacción y presentación de las conclusiones de los grupos de trabajo durante el congreso organizado para redefinir las prioridades de las ferias internacionales de ciencia. Luego, se unió a la Junta de MILSET, presidida por Maurice HUPPÉ. A su regreso, ayudó a organizar la Red de Clubes de Ciencia de América Latina. De ello da cuenta la más antigua oficina de MILSET AMLAT en su Buenos Aires natal.

Un año después, en junio de 1994, fue asesinado en Buenos Aires. Tenía solo 49 años.

Debido a que fue portador de una intensa vida de compromiso político y militante que lo obligó a vivir en el exilio durante los años más oscuros de la Argentina, no pueden omitirse los detalles sobre los hechos que provocaron su muerte y que se relacionan con los ataques políticos y persecuciones ideológicas que soportó a lo largo de su vida. Su muerte genera muchas incertidumbres pero una gran certeza, y es que Quique, como lo llamaban en confianza, no realizaba actos tibios. Su visión de un mundo justo e igualitario se imponía en su transitar. Y ya conocemos la expresión, ...ladran Sancho…

Una vez terminados sus años de estudiante, obtuvo el título de Licenciado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, y fue allí donde desarrolló su compromiso militante con una fuerte vocación que canalizó con una alta actividad político-territorial. Parte de esa pulsión se referencia en dos cosas que él consideraba importantes: por un lado, el hecho de haber nacido el 25 de mayo de 1945, día de la conmemoración de la Revolución en Argentina, lo motivaba a jugársela por la patria. Y por el otro, la inspiración por la sensibilidad social que heredó de su abuelo, Luis Girola, quien fue un importante gremialista ferroviario y que supo convertirse en el representante obrero del consejo nacional de posguerra creado por Juan Domingo Perón en 1944.

Su persecución política no solo lo llevó a emigrar a Francia, sino también a dejar a sus dos hijos mayores del otro lado del mundo: Abril y Juan Manuel. Pasarían varios años hasta volver a verlos.
Sin embargo, ya en el viejo continente siguió agrandando la familia con la llegada de tres hijos más: Gregoire, Mathilde y Cecille.

Quique se focalizaba en que las sociedades lograran reemplazar las relaciones de fuerza por relaciones de cooperación, por lo que fue un entusiasta impulsor del MILSET, y estaba convencido de que el movimiento “hace de la ciencia y la tecnología un juego, en vez de una competencia”. Esto permitiría “Reconciliar el conocimiento y la investigación científica con los objetivos de un mundo mejor y más justo que todo joven tiene”.

Vivió convencido de que la educación no formal, la experimentación y el juego, a través de la ciencia y la tecnología, permiten la redistribución del conocimiento en forma igualitaria, y consideraba que “para eso nació el MILSET, no para apoyar a la escuela, la escuela tiene su misión”.

Sus compañeros militantes, amigos y muchos que lo conocieron en acción, lo han definido como un osado. Sus acciones no tenían mayor objetivo que transformar. Con ese mismo ímpetu se tomó la acción del MILSET, ya que un movimiento deberá ser revolucionario, o no será nada.

 

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The Enrique Padilla Award is given by the MILSET Expo-Sciences International (ESI) to a participating delegation that had struggled to engage as many young participants as possible despite difficult conditions.

This award has been created in memory of Enrique Padilla from Argentina.

Mr Padilla left his home country, Argentina, and moved to France as a political refugee in 1978. He worked as communications officer at the Cité des Sciences of Paris in 1984, and was a participant at the Toulouse Assises a year later. As a representative of Argentina, he joined a group to work in the setup of an international organisation that would become MILSET at the first ESI in Quebec in 1987. Later on, he would be appointed to the Board of Directors of MILSET.

Enrique was deeply involved in the French associational life, so much so that he was one of the founders of Petits Débrouillards the following year. Concurrently, he worked with the General Secretariat of MILSET in Paris and conducted many missions in Europe and Latin America to map out the 1989 ESI in Brest. Upon his return to Argentina, he held short ministerial positions to then start working in the private sector. In order to stimulate creativity and develop solidarity among the youth, he made a MILSET antenna and founded the Argentinian Association of Science for the Youth. This accomplishment would be reflected in friendly ties with other nations, and also in the 1991 ESI in Prague where many young participants attended.

Two years later, he formed a large delegation in Amarillo, Texas, for the 1993 ESI and surmounted many difficulties, such as achieving that Mexican people enter to a city in Texas. Together with Ibrahim El NAIMI, Carole CHARLEBOIS and Jean-Pierre TRILLET, Enrique was the responsible for writing and presenting the final ideas reached by the task force during the congress which redefined the priorities of the international science fairs.
After this, he joined the Board of MILSET chaired by Maurice Huppé. Once in Argentina, he helped to organise the Latin America Science Network giving birth to the oldest AMLAT office of MILSET in his home town, Buenos Aires.

A year later, June 1994, he was murdered in Buenos Aires. He was only 49 years old.

As his life was always linked to political and activist commitment that forced him to live in exile during the darkest years in Argentina, the facts related to the frequent political attacks and ideological persecutions that triggered his death cannot be denied. His death raises many doubts but one absolute certainty, and that is that Quique, as friends and family used to call him, did not perform half-hearted actions. His vision of a fair and equal world was always there, as the famous expression “They bark, Sancho” says.

When his years of student had finished, he obtained a degree from the Faculty of Social Sciences, Buenos Aires University. This university was the scene where he developed his activist commitment with a strong vocation that channelled through political and territorial activity. This vehemence can be related to two significant facts: on the one hand, the fact of being born on May, 25 th , 1945, (the same day of the commemoration of the Argentinian Revolution) inspired him to give his life for the homeland. On the other hand, the feeling of social awareness that inherited from his grandfather, Luis Girola, who was an important rail unionist that became a representative of the workers at the post war national council founded by Juan Domingo Perón in 1944.The political persecution not only forced him to emigrate to France, but also to leave his children: Abril and Juan Manuel. Many years would pass until they see each other again.

However, he continued to enlarge the family in the old continent welcoming three more children: Gregoire, Mathilde, and Cecille.
Quique was always trying to make companies to transform force tasks into cooperation relationships, therefore he was a keen supporter of MILSET. He was certain that this movement “makes science and technology a game and not a competition.” This would “reconcile the knowledge and scientific investigation with the aim of a better and fairer world that every young person believes.”

He was positive that non-formal education, experimentation and games performed through science and technology allow a fair knowledge redistribution, and this is exactly the reason why MILSET was created; its mission is not to support the school because the school has its own mission.
His activist comrades, friends and people who witnessed his efforts describe him as a bold person; his actions were always addressed to make radical transformations. This same motivation surrounds MILSET, because a movement will be revolutionary, or will be nothing.